Por qué no puedo olvidar a mi primer amor


Por qué no puedo olvidar a mi primer amor

Todos tenemos un primer amor, esa persona que nos hace sentir algo especial y diferente que hasta la fecha no conocíamos, y que de hecho, con el paso del tiempo, en muchos casos se acaba convirtiendo en nuestro amor más idealizado. Yo no puedo olvidar a mi primer amor, y seguramente vosotros tampoco podréis hacerlo, de manera que vamos a intentar analizar las razones por las que este amor es tan importante en nuestras vidas como para formar parte de ella durante toda nuestra existencia.

Por qué no puedo olvidar a mi primer amor

La obsesión con mi primer amor

Todos tenemos un primer amor, y para mí, mi primer amor fue el mejor, el inolvidable, el más perfecto y el que, de una u otra forma, debería haber seguido adelante porque básicamente me encontraba frente a mi media naranja, pero el desconocimiento de la vida y de la realidad, nos hizo tomar malas decisiones que, finalmente, hicieron que nos separásemos.

Seguramente os habréis sentido bastante identificados con esta pequeña afirmación, y es que todos tenemos ese primer amor, ese gran amor que hemos idealizado que hemos convertido en la relación perfecta, de manera que es evidente que aquí hay algo que no cuadra, es decir, es imposible que todos acertemos a la primera y, finalmente, acabemos perdiendo algo que hubiese sido el gran amor de nuestras vidas.

Básicamente eso es lo que ha ocurrido, que hemos idealizado a esa persona o esa relación, algo que ocurre muy especialmente si se trata de experiencias que son cortas y que tan sólo nos han permitido vivir lo que es la primera fase o fase pasional, es decir, todavía no han existido las obligaciones dentro de esa relación, e incluso tampoco hemos llegado a conocer y hemos llegado a ser conocidos tan profundamente por esa persona, sino que, lo único que hemos experimentado con ella, ha sido precisamente la grata sensación que traduce el amor.

El amor es una de esas sensaciones que vivimos de jóvenes y que en cierto modo llegamos a malinterpretar, pero es de las pocas que recordamos cuando ya hemos madurado y seguimos sintiendo como una de las más especiales.

Durante esta primera fase, la dopamina y la oxitocina inundan nuestro cuerpo, consiguiendo de esta forma que nos sintamos tan felices con esa persona, incluyendo aquellos casos en los que no nos sentimos realmente correspondidos o, incluso, cuando la relación no está yendo todo lo bien que debería.

De hecho, esta es una de las principales razones por las que muchas veces podemos ver parejas que no tienen nada en común y ni existe una buena relación entre ellos, pero por alguna extraña razón siguen insistiendo en estar juntos.

Básicamente debemos entender que tanto física como psicológicamente, ese primer amor ha sido una nueva experiencia que hemos vivido, es decir, nunca antes habíamos tenido esas sensaciones y nos habíamos sentido tan ligados a alguien, con lo cual evidentemente hay más ingredientes para idealizar esta vivencia.

Por otra parte, también es importante tener en cuenta que vivimos en una sociedad en la que se idealiza este primer amor, es decir, estamos rodeados de canciones, películas, mitos, libros y un montón de contenido centrado precisamente en esto, en la idealización del primer amor, lo que de hecho se conoce como el “Síndrome de Romeo y Julieta”.

primer amor

Básicamente esto hace que realmente no seamos capaces de darnos cuenta de que quizás esa relación no era tan perfecta como podíamos imaginar, es decir, seguramente llegó un momento en el que decidimos separarnos por unas determinadas razones, las cuales con el paso de los años hemos acabado olvidando, entre otras cosas también porque, con la madurez, tendemos a buscar un amor más realista y equilibrado en lugar de ese amor de cuento que hemos vivido la primera vez que nos enamoramos.

Al madurar, optamos por un amor más realista y equilibrado

Es importante tener en cuenta que el primer amor lo tenemos cuando todavía somos personas inmaduras, es decir, somos niños o adolescentes, lo que significa que evidentemente los criterios no son los más indicados a la hora de encontrar una pareja que realmente sea adecuada para nuestro futuro.

Sin embargo, con el paso de los años vamos cambiando nuestra mentalidad, y poco a poco nos vamos acercando a un criterio más lógico, es decir, un tipo de amor que realmente se adapte bien al tipo de persona que somos y a las ideas que tenemos en relación con nuestro futuro.

Por ello es normal que de adolescentes pensemos que lo de enamorarnos es algo mágico, es decir, ocurre entre dos personas y es algo contra lo que no se puede luchar, mientras que de mayores nos damos cuenta de que tenemos que ser mucho más selectivos, y es que una persona con la que te sientes bien y te resulta agradable su compañía puede ser ideal como una persona que pueda estar un tiempo a tu lado, pero también eres consciente de que, si tú quieres tener hijos y ella no o viceversa, o incluso tu eres una persona que quiere vivir tranquila y la otra una persona que prefiere una vida más activa, etc., son diferencias que realmente comprometerían mucho vuestro futuro, por lo que, evidentemente, aunque estemos a gusto, esa relación no tiene demasiado futuro.

Por esa razón también pasamos a pensar que aquel primer amor sí que era especial, es decir, nos centramos en los sentimientos que teníamos, y en cierto modo creemos que esos son los sentimientos que tendríamos en la actualidad pero con este pensamiento más realista y equilibrado, como si realmente nos autoengañásemos queriendo creer que se trataba de la persona perfecta que quería exactamente lo mismo que nosotros y que veía el mundo con unos ojos muy similares.

No es un error idealizar a mi primer amor, ya que es una parte importante de mi pasado y realmente es un gran valor que vale la pena conservar.

Por esa razón, gran parte de aquellas personas que vuelven de nuevo a intentar localizar a su amor del pasado, finalmente se dan cuenta de que esos sentimientos que tenían eran un error, y aunque siga existiendo ese cariño, lo es pero con esos jóvenes que quedaron atrás el pasado, es decir, es un bonito recuerdo que nunca debemos dejar de lado, pero básicamente siempre va a tener más valor como recuerdo que si intentamos convertirlo en un amor de cuento en el presente.

Por ello es muy importante que tengamos en cuenta que cada etapa de nuestras vidas es una fase distinta, y de la misma forma que pensamos que si volviésemos a nacer haríamos cosas distintas a como las hemos hecho, muy posiblemente volveríamos a cometer los mismos errores, y es que debemos juzgar nuestras decisiones en base al momento en el que las tomamos, y no teniendo en cuenta lo que sabemos a día de hoy.

Y recuerda que esta idealización no es mala, es decir, el hecho de sentir que realmente mi primer amor fue tan importante para mí, no me trae nada negativo, sino que muchas veces se trata de una sensación que vale la pena mantener, y es que no debemos olvidar que es un modo de trasladarnos a un momento en el que la vida era más sencilla para nosotros, con lo cual os habréis dado cuenta de que sentís una sensación en vuestro interior que realmente nunca habéis vuelto a notar con tanta intensidad.


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