La foca monje vuelve a España


La foca monje vuelve a España

La vuelta de la foca monje a España podría ser inminente, y es que, durante décadas, esta especie animal ha estado extinta en el país, pero gracias a la labor de los distintos equipos que han colaborado para volver a traerla de nuevo, pronto podría ser una realidad.

La foca monje vuelve a España

Sin foca monje desde principios de los años 80

Fue en los años 60 cuando tan solo quedaba una última colonia de focas monje en España, la cual se encontraba en las playas de Cabo de Gata localizadas en Almería.

De esta colonia, en los años 70 tan sólo quedaban cinco ejemplares, los cuales fueron muriendo hasta que, a principio de los años 80, desapareció por completo la foca monje del país, extinguiéndose por completo esta especie en nuestras tierras.

Cabe destacar que en varias ocasiones se ha estudiado la reintroducción de la especie a través de colonias que todavía siguen viviendo en Portugal, Croacia, Grecia, Turquía y Mauritania, así como también se pueden encontrar algunos ejemplares en Marruecos y Argelia.

Sin embargo, no ha sido hasta ahora que se ha conseguido sacar adelante el proyecto que permitiría reintroducir la especie, trayendo los primeros ejemplares desde Mauritania y ubicándolos en el Parque Natural de Jandía, el cual está localizado en la isla de Fuerteventura.

Por qué se extinguió la foca monje en España

Durante la Edad Media, la foca monje en la calzada tanto por su piel, la cual era muy valorada, como para evitar el daño que producía a la pesca comercial de la zona donde se encontraba.

Pese a los muchos intentos que se han llevado a cabo desde los años 90 para reintroducir la foca monje en España, por fin se han conseguido realizar todos los trámites que permitirán, para este próximo año 2019, la reintroducción de la foca monje en España.

Posteriormente, cuando ya no se utilizaba para sacar partido a su piel, directamente se siguió persiguiendo vuestro que era considerada algo así como una alimaña, de manera que los pescadores veían considerablemente mermada su pesca debido a la presencia de este animal.

Fue en el año 1951 cuando tuvo lugar la última gran matanza de estos animales, la cual se realizó en las costas de Alicante, dejando tan sólo una pequeña colonia que, como os decíamos antes, acabó desapareciendo a principios de los años 80.

Desde entonces, en todos estos años, la foca monje ha estado ausente en aguas españolas, de manera que dio comienzo un programa de recuperación de la especie en el Atlántico, dando lugar al proyecto que hay hoy en día y que, por fin, podría devolver a este animal a nuestras costas.

El objetivo, reintroducir la especie empezando en el Parque Natural de Jandía

Sin duda alguna se trata de una fantástica noticia, pero es importante tener en cuenta que todavía quedan algunos meses para poder sacar el proyecto adelante, de manera que se espera que la reintroducción de comienzo a partir del año 2019.

El proyecto de reintroducción puede tener una duración incluso superior a los 10 años, ya que debe ser progresivo, y debe analizar en todo momento el modo en que evoluciona para garantizar no sólo la introducción, sino también evitar daños en el ecosistema actual.

Cabe destacar que, pese a los muchos intentos que se han realizado para la introducción, hasta este año no se han conseguido los avances esperados, y es que ha existido un largo trámite burocrático que exigía aspectos clave como la aprobación de la Comisión Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, así por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente.

Todos estos procesos se han tenido que ir gestionando uno a uno, lo cual ha supuesto muchos años de arduo trabajo que, por fin, culminan en lo que verdaderamente interesa que es la reintroducción de la foca monje.

A día de hoy ya se conoce aspectos clave como por ejemplo el número de ejemplares que se puede traer desde las colonias existentes, para lo cual hay que tener en cuenta datos como su tamaño, edad, sexo y otras características.

Aproximadamente, se calcula que en los próximos 10 años se incorporarían unos 36 ejemplares, los cuales se espera que vayan dando su fruto y, en todo momento, serán controlados para asegurarnos de que todo el proceso se lleve a cabo correctamente y permita la introducción de nuevo de la especie en el país.


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