Una mujer detenida como cabecilla de una estafa a cientos de personas


Una mujer detenida como cabecilla de una estafa a cientos de personas

Una mujer ha sido detenida acusada de ser la cabecilla en una estafa a cientos de personas, en la cual colaboraron su hijo y su nuera además de otras cinco personas con las que pudo construir su clan a través del cual estafaba y les robaba todo lo que podía a las personas a las que conseguía engañar.

Una mujer detenida como cabecilla de una estafa a cientos de personas

Ocho personas formaron el clan que estafa a cientos de personas

En total, el clan estaba formado por ocho personas, de las cuales destaca Yolanda A. G., Una mujer de 40 y nueve años que reside en Toledo y que al parecer sería la cabecilla de la estafa.

Le siguen su hijo Jonathan F. A. de 32 años y su novia Gema D. G. de 30 años, teniendo los tres una apariencia completamente normal y amistosa.

Precisamente, su capacidad para pasar como gente corriente era lo que más le ayudaba a engañar a las personas a las que iban estafando.

A su vez, también había otras cinco personas detrás de todo esto, de los cuales tres eran españoles y los otros dos de origen peruano.

En estos momentos, todos han sido detenidos por la guardia civil acusados de formar parte de un grupo criminal especializado en estafas, al cual se le atribuye al menos 386 delitos de usurpación de identidad, falsificación y revelación de secretos.

En la última operación llevada a cabo se han podido localizar a más de 60 víctimas a las que han robado aproximadamente 1 millón de euros, por lo que la suma podría subir sin problema alguno a varios millones de estafa.

Deudas desconocidas para las personas estafadas

Todo ha salido a la luz después de que las personas se empezasen a dar cuenta de que tenían deudas que no habían adquirido.

De hecho, la primera denunciante apenas se acordaba de las visitas recibidas por estas personas, sino que se dio cuenta de que algo iba mal cuando un amigo que trabajaba en un banco la llamó porque tenían un crédito que no estaban pagando.

La mujer le dijo que tan sólo tenía la hipoteca, pero el hombre le informó que había saltado un fichero negativo en su cuenta, de manera que le recomendó que fuese a la oficina para informarse.

Una vez que llegó a la sucursal le informaron de que había dos préstamos con empresas de microcréditos por lo que tenía una deuda total de 600 €, de manera que había sido incluida en un fichero de morosos.

Por su parte, la mujer se sentía afortunada porque lo único que tenía que hacer era salir de la lista, ya que en realidad no la había robado dinero, pero el problema era que, teniendo dos hijas pequeñas, si en un momento dado necesitaba un préstamo, evidentemente no se lo iban a dar.

Por ello, procedió a denunciar ante la guardia civil de manera que los agentes pudieron comprobar que los préstamos estaban a nombre de esta vecina, pero en lugar de su domicilio, la dirección que figuraba era en Parla, en Madrid.

De esta forma, sospecharon que alguien había usurpado la identidad de la mujer, utilizando su DNI con el objetivo de pedir créditos a su nombre, los cuales posteriormente no pagaba.

Deudas desconocidas para las personas estafadas

Fue entonces cuando comenzó la investigación, de manera que preguntaron a la mujer si había realizado algún trámite últimamente que supusiese la entrega de documentación, se había comprado algo, había cambiado algo en su casa, etc., a lo cual la mujer respondió negativamente, ya que lo único que habían hecho era cambiar de compañía eléctrica hacía un año aproximadamente.

Posteriormente dos personas más realizaron las mismas denuncias, y los agentes observaron que el modus operandi era el mismo, de manera que se empezaron a relacionar todas ellas entre sí y se pudo observar que las direcciones nunca correspondían con el que supuestamente había pedido el crédito.

Al final había más de 200 créditos de entre 200 € y 700 €, los cuales se tramitaban a través de empresas de préstamos rápidos a través de Internet.

Estas cuentas habían sido abiertas a nombre de los ocho acusados o de personas de su entorno, y también se pudo observar que habían sido comerciales en subcontratas de empresas eléctricas.

De esta forma, llamaron a las víctimas y les enseñaron las fotografías, para averiguar si estas personas habían estado en sus casas, de manera que muchos pudieron reconocer a los acusados.

Estos delitos se estarían sucediendo desde al menos hacía dos años, por lo que la suma puede llegar a suponer varios millones de euros.

Cabe destacar que las personas no eran conscientes de lo sucedido precisamente porque los estafadores acudían a su casa para ofrecerles un nuevo contrato eléctrico, el cual efectivamente se hacía realidad, con lo que nadie sospechaba nada de que pudiesen estar utilizando sus datos para realizar este tipo de estafa.


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