Un interno viola a una funcionaria en Fontcalent


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De nuevo, la prisión de Foncalent ha vuelto a ser portada, en esta ocasión por la violación de una funcionaria por parte de un interno, el cual ha sido catalogado como conflictivo y que, de hecho, con frecuencia, tiene que estar aislado por los problemas de conducta.

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Una funcionaria de Fontcalent es violada por un interno

La prisión de Fontcalent ha vivido otro nuevo episodio de violencia, aunque en esta ocasión, se trata de una violación a una funcionaria.

La misma ha tenido lugar en el módulo tres del hospital donde la funcionaria sufrió abusos sexuales por parte del interno.

Según la declaración de la mujer, se encontraba cerrando las celdas de forma manual mientras los internos esperaban en las galerías a que llegase el turno de la suya.

En el momento de abrir una de las celdas, el interno que había en su interior se abalanzó sobre ella, acorralándola y realizando tocamientos sin limitación en sus nalgas, y frotándose con el objetivo de obtener satisfacción sexual.

En ese instante, la funcionaria se encontraba sola, pero gracias a su experiencia, consiguió zafarse del delincuente y lo encerró de nuevo en su celda.

Los trabajadores de Fontcalent exigen nuevas medidas que eviten esta situación

Los trabajadores están preocupados ya que el aumento de la violencia en la prisión está directamente relacionada con la escasez de medios que sufren.

No es la primera vez que se encuentran con un tipo de agresión sexual similar en varias prisiones españolas, ya que son momentos en los que una funcionaria se tiene que hacer cargo de un módulo donde hay interinos que han cometido delitos sexuales, y al estar sola, queda completamente expuesta a merced de la voluntad de estos delincuentes.

De hecho, hay ocasiones en las que tan sólo se atribuyen dos funcionarios por módulo cuando puede haber incluso más de 120 internos, y de hecho, por ejemplo en Fontcalent, un 30% de las plazas están vacantes en estos momentos, mientras que la edad media de los trabajadores es bastante alta, superando los 50 años.

Si esto hubiese ocurrido con una funcionaria en prácticas, la situación hubiese sido mucho más peligrosa, ya que la falta de experiencia podría haber impedido que se esta fase y, por tanto, el violador hubiese consumado la agresión sin nadie que pudiese evitarlo.

No hay duda alguna de que esta situación es una verdadera vergüenza, de manera que desde aquí hacemos un llamamiento para que todos nuestros lectores apoyen a los funcionarios de prisiones que se ven obligados a tratar diariamente con este tipo de gente peligrosa y sin la posibilidad de defenderse, con riesgos muy elevados y con un gobierno y unas administraciones a las que les importa poco o nada esta situación, pero sí que son los primeros en salir cuando quieren asegurarse de que se trata a los presos como humanos y no como delincuentes, para eso y para la foto siempre están todos ellos dispuestos, del color que sean.


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