Ventajas e inconvenientes de las cooperativas de vivienda


Ventajas e inconvenientes de las cooperativas de vivienda

A continuación vamos a realizar una completa valoración a través de la cual intentaremos analizar tanto las ventajas como los inconvenientes de las cooperativas de vivienda, una alternativa que puede resultar verdaderamente interesante, aunque es esencial que analicemos bien todos los aspectos tanto a favor como en contra.

Ventajas e inconvenientes de las cooperativas de vivienda

Las ventajas de las cooperativas de vivienda

Las cooperativas de vivienda son un modelo que ha ido adquiriendo fuerza año tras año, de manera que vamos a empezar conociendo algunas de sus principales ventajas.

Para que nos hagamos una idea, una cooperativa de vivienda significa que los socios que formemos parte de ella vamos a ser los propietarios y a la vez también los promotores, lo cual efectivamente nos ayuda a reducir costes finales que pueden representar desde un 10% hasta un 25% en algunos casos.

Cabe destacar que también vamos a obtener otras ventajas como por ejemplo olvidarnos del IVA al adquirir el terreno, además de que estaremos exentos del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados.

Otra ventaja es que vamos a tener la posibilidad de ponernos de acuerdo entre todos los socios a la hora de elegir los materiales, el diseño y, en definitiva, todo lo relacionado con la construcción.

Todos los participantes tendrán el mismo peso a la hora de tomar decisiones.

Además, está prohibido vender o alquilar la casa por un precio superior al que se haya asignado en la toma de decisiones, evitando de esta forma la especulación.

Los inconvenientes de las cooperativas de vivienda

Sin embargo, también hay que analizar las distintas desventajas o inconvenientes de este tipo de cooperativa, algunas de ellas muy a tener en cuenta y puede ser las que determinen si, al final, decidimos dar el paso hacia adelante o preferimos optar por una compra normal y corriente.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que, al actuar todos los socios a modo de promotores, no es que desaparezca la figura del promotor, es que todos seremos promotores, lo que significa que el dinero lo tenemos que aportar de nuestro bolsillo.

Generalmente, esto significa que nos vamos a ver en la necesidad de aportar un 30% del valor final, el cual deberá salir de nuestras cuentas de ahorro antes de empezar.

También hay que tener en cuenta que, salvo casos muy puntuales, ninguno de los socios que formen parte de la cooperativa tienen experiencia en lo que a promoción se refiere, lo cual significa que, efectivamente, irán saliendo problemas que no son fáciles de solucionar y posiblemente no haya nadie con la capacidad real para poder capear los más graves con la mejor solución.

De igual manera, promover es un acto delicado, ya que no existen los precios cerrados, es decir, esto no es como cuando compramos una vivienda que nos dicen que vale 200.000 € y ese va a ser su precio final, sino que en este caso, podemos hacer un cálculo estimado, pero al final lo habitual es que siempre aumenten los costes a lo largo del proceso, se calcula que entre un 2% y un 5% del precio que se había estimado en un primer momento.

Esto fundamentalmente se debe a los inconvenientes que van surgiendo en la obra o, por supuesto, también a la subida de precios que tienen lugar durante el desarrollo de la obra, ya que nosotros habíamos hecho un cálculo inicial con los precios de un año, no del año de finalización de la misma.

En el caso de que alguno de los socios abandone la cooperativa, se le deberá devolver el dinero relacionado con la construcción de la vivienda, aunque el destinado a la constitución y funcionamiento de la asociación no será devuelto, pero en cualquier caso, se trata de un gasto al que deberán hacer frente el resto de socios.

En estos casos, es recomendable contratar un seguro o un aval con el objetivo de que, en el caso de que no se cumplan los plazos, podamos recuperar las aportaciones que hayamos realizado.

Esto evidentemente también supone un incremento en los gastos.

Por otra parte, también es importante que tengamos en cuenta que, dependiendo del volumen de participantes en la cooperativa, es posible que conseguir nuestros objetivos como por ejemplo en relación con el diseño de la vivienda o incluso con los materiales, sea más complicado de lo que ocurriría si se tratase de una venta directa de promotor, el cual normalmente adaptará a la vivienda a nuestros gustos particulares, sin importar cuáles son los gustos del resto de vecinos.


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